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Paula se levanta

Paula se levantaba sin dudar. Paula no dudaba al levantarse. Paula dudó al levantarse. Había estado despierta toda la noche oyendo follar a sus compañeros de piso. Mismo ritmo, mismas voces, mismas frecuencias que otras veces. Pero esa noche se le metieron los gemidos dentro del oído y no logró alcanzar ningún sueño. Esa noche se desquició. Las voces, los gritos, las risas y los jadeos entraron en su cabeza sin permiso. Y el cabreo penetró, del mismo modo que el cuerpo de Luis penetraba en el de Álvaro.

Paula dudó al levantarse. Paula se levantaba en un acto reflejo repleto de asertividad cada mañana. Pero sus impulsos de empezar el día gritando la madre que os parió, y romper el sueño de los amantes, le hicieron dudar antes de salir de la cama. Y le asaltó la duda, y la molestia de su inquietud.

El espejo por las mañanas es infalible. Allí fue. Las ojeras le cabreaban todavía más. Apagó el enfado con el colocón del jabón en la ducha. Ritual de secado, de abajo arriba, ritual de lavar los dientes, de arriba abajo, ritual de cremas, circularmente, ritual de vestirse, de dentro afuera, ritual de peinado, y ritual de recolección de pelos, al albedrío de las libres caídas de los pelos. Volvió al espejo y decidió. Rompería el sueño de los amantes, la madre que os parió, y luego les daría los buenos días. Se acercó más al espejo, y un poco más. Algo había en su ojo, en el izquierdo, el derecho para Paula, el izquierdo para el espejo. Algo había en el ojo de Paula, algo inquietante y pequeño. ¿Por qué aquel cabreo matutino?

Abrió la puerta y abrió la puerta de enfrente y gritó. Volvió a gritar. El par de amantes tenía una honda profundidad de sueño, le habían robado el suyo. Tuvo que volver a gritar. La tercera madre que os parió perdió genio. Un Álvaro soñoliento le dio los buenos días y las buenas disculpas, mientras Luis la cogía por la cintura y la tiraba a la cama. Duró poco el peinado del ritual, puro trámite para despertar los impulsos mecánicos. Y entre los dos cuerpos desnudos la madre que os parió se quedó riendo. Paula parpadeó, algo seguía en su ojo. Volvió a dudar antes de levantarse. La idea de dormir en la cama que le había robado el sueño la tentó. Paula se levantó en un acto sin reflejos y falto de asertividad.

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